Cada uno habíamos blandido su espada por última vez, había sido el fin de la batalla.
Solo restaba esperar unos instantes a ver quien caía derrotado de esa gran explosión en el cielo y quien seguía en pie, victorioso.
En el suelo todos miraban atónitos, expectantes, esperando ver quien fue el vencedor.
La lluvia copiosa dificultaba la visión clara de todo lo que sucedía. De repente se dejo ver un destello como un relámpago seguido de un grito desgarrador.
Al tiempo pudieron observar como caían del cielo dos cuerpos girando sobre si mismo con mucha violencia.
El resultado fue concreto, ambos perdimos.
Todos esperaban mi victoria, el “chico bueno” de la pelea, pensarían seguramente que estaba peleando por defender el pueblo, no por una oscura venganza que perseguía hacia muchos años.
Mientras caía y miraba a mi lado lo veía caer, muerto, como tanto había soñado verlo.
Las lágrimas empezaron a caer de mi rostro como nacen las estrellas en un crepúsculo de verano.
Y solo una frase retumbaba mi mente: “He matado muchos Ángeles, pero he logrado vengar tu memoria”
Este quien cae a mi lado es aquel q un día tomo tu vida solo por diversión ante mis ojos.
Hoy fui yo quien tomo su vida por tu memoria.
Ases de luz comienzas a partir el cielo, el sol asomaba por el oeste, estaba atardeciendo cuando la lluvia empezaba a detenerse.
Vi que te acercaste y admire de nuevo tu rostro.
-Sabias que odio que salga el sol después de llover - te dije.
-Si, lose, pero quería que vieras tu ultimo atardecer en este mundo – respondiste con una sonrisa pura.
-Tonta – te dije con una mezcla de resentimiento y agradecimiento.
-Es hora de que vengas – estiraste tu mano y tomaste mi rostro – ya te extrañe demasiado – dijiste y me besaste.
En ese momento el atardecer era de un rojo intenso, como solo esa vez había visto.
De a poco nos empezamos a desvanecer mientras manteníamos ese beso eterno.
La gente se conmocionaba y lloraba, ese a quien habían llamado héroe había muerto, se había marchado con la única razón que tuvo jamás para existir y por la cual murió.
Un instante antes de desaparecer interrumpiste el beso y me dijiste con ojos llenos de ternura:
-Forever and…- mientras me sonreías como lo hacías en los viejos tiempos.
-Always – correspondí y continuamos el beso.
La vida continua para todos aquellos que presenciaron esa escena, larga y dura. Nosotros fuimos libres de ese destino, quizás por capricho nuestro, quizás por que así debía ser.
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